Parque Natural de
MONCAYO

Tocando el cielo en la cima del Sistema Ibérico

El Parque Natural de Moncayo cuenta con una extensión de 11.144 hectáreas.El territorio se ubica en la provincia de Zaragoza

donde predomina una gran diversidad de ambientes debido a su altitud y aislamiento, lo que favorece la presencia de una variada fauna y flora. Es uno de los Espacios Naturales Protegidos de Aragón y está certificado con la Q de Calidad Turística, un distintivo que garantiza que el parque cuenta con unos niveles de calidad óptimos en los equipamientos y servicios de atención a los visitantes. Además de su amplia biodiversidad, hay que destacar que el Moncayo es la cumbre de la cordillera Ibéricacon sus 2.315 metros de altura.

PUNTOS DE INTERÉS

Centros de visitantes y puntos de información

El Parque Natural de Moncayo dispone de 3 Centros de visitantes: Agramonte, Añón y Calcena; y un punto de información no personalizada: Talamantes. En todos ellos se puede consultar información detallada sobre los valores naturales, culturas, normativa y actividades de interés. Además cuentan con materiales interpretativos de apoyo. La entrada a todos estos centros es libre y gratuita.

Por otra parte, en los centros de visitantes también se desarrollan actividades de interpretación y educación ambiental, con especial referencia a los grupos escolares y población local.

Miradores

Dispone de 5 miradores con mesa interpretativa, en los que se explican los valores naturales que alberga el parque. En su cara Norte podemos encontrar el mirador El Carreo, Santuario de la Virgen y Talamantes. Por su parte, en la cara Sur se encuentran Purujosa y San Cristóbal.

Cumbre del Moncayo

El Moncayo, con sus 2.315 metros es el techo del Sistema Ibérico. Su característica silueta se percibe desde la depresión del Ebro e incluso desde las montañas del Pirineo Occidental.

Para ascender a la cumbre del Moncayo se debe acceder desde Agromonte y a partir de ahí tomar la pista forestal de acceso al Santuario de la Virgen del Moncayo, hasta alcanzar la Fuente de los Frailes y el Santuario, donde se inicia el camino a la cima. En general, el terreno es pedregoso y empinado. Sin embargo, los senderos hasta la cima atraviesan diferentes pisos de vegetación, cruzando desde robledales, pinares y hayedos hasta un pinar de pino negro y prados.

Otros puntos de interés

En Agramonte y Fuente de la Teja nos encontramos áreas recreativas que proporcionan servicios básicos pero muy útiles si los visitantes quieren hacer un alto en el camino, como mesas de picnic.

Además existen 24 aparcamientos distribuidos en los lugares de máxima afluencia del parque. Es de vital importancia conocerlos ya que está prohibido aparcar fuera de estos emplazamientos.

Por último, puedes disfrutar de una agradable ruta dentro del parque para visitar la ermita de San Cristóbal en Calcena. Desde la ermita obtendrás una panorámica completa y poco conocida de la vertiente meridional del Moncayo.

LAS AVES EN EL PARQUE

El Parque Natural del Moncayo destaca debido a la amplia riqueza y variedad de aves forestales, como el arrendajo, un ave que tiene como costumbre enterrar una parte de los frutos que recolecta, lo que contribuye a la expansión de las masas forestales. Dentro de esta categoría también destacan los carboneros, los herrerillos, pinzones vulgares y petirrojos.

También se pueden encontrar aves rapaces, como el azor, el abejero europeo o el gavilán. Todas estas especies son marcadamente forestales, por lo que se encuentran habitualmente áreas boscosas, en los robledales, los hayedos montanos y los pinares.

Por último, pero no menos importante, hacemos una mención especial a la chocha perdiz o becada, que tiende a instalarse en el interior de los bosques densos y que en nuestro territorio se reproduce en escaso número.

LA FAUNA EN EL PARQUE

La variedad de ambientes propicia la gran diversidad de especies animales que se encuentran en el Moncayo. Entre los bosques aparece el corzo, el jabalí, el tejón y la garduña. Aunque es bastante difícil encontrarse con ellos, dejan multitud de huellas y rastros que afirman su presencia. En los ríos, arroyos y en general en todas las masas de agua se encuentran los tritones, sapos comunes y parteros, luciones o culebras. También es relevante destacar la presencia de colonias de murciélagos forestales y asociadas a cavidades. De hecho, la singularidad de estas especies de murciélagos hace que las medidas de protección sean muy restrictivas y por ese motivo está prohibida la entrada a las cuevas.

LA FLORA

La vegetación a encontrar en el parque dependerá principalmente de la orientación y la elevación. Así, en la cara norte, se dispone en pisos altitudinales en función de los requerimientos de humedad y temperatura. En la parte basal de las laderas lo más común es encontrar encinares. Según se va ascendiendo en altura, la temperatura desciende y las precipitaciones, tanto en forma de lluvia como de nieve, comienzan a ser más abundantes, favoreciendo la presencia de rebollares y hayedos, acompañados en los lugares más húmedos por sauces, serbales y avellanos. En los claros entre los bosques es común la proliferación de acebos y matorrales de brezos, brecina, y arándano en las zonas más húmedas. Por el contrario, en la cara Sur, caracterizada por menores precipitaciones y la presencia de calizas, destaca la presencia de encinares y matorrales como romero y tomillo. Una vez en las zonas altas, destacan los sabinares con efedras, acompañados de extensos pinares de repoblación, de pino laricio y pino rodero.

LA FAUNA EN EL PARQUE

La variedad de ambientes propicia la gran diversidad de especies animales que se encuentran en el Moncayo. Entre los bosques aparece el corzo, el jabalí, el tejón y la garduña. Aunque es bastante difícil encontrarse con ellos, dejan multitud de huellas y rastros que afirman su presencia. En los ríos, arroyos y en general en todas las masas de agua se encuentran los tritones, sapos comunes y parteros, luciones o culebras. También es relevante destacar la presencia de colonias de murciélagos forestales y asociadas a cavidades. De hecho, la singularidad de estas especies de murciélagos hace que las medidas de protección sean muy restrictivas y por ese motivo está prohibida la entrada a las cuevas.

LA FLORA

La vegetación a encontrar en el parque dependerá principalmente de la orientación y la elevación. Así, en la cara norte, se dispone en pisos altitudinales en función de los requerimientos de humedad y temperatura. En la parte basal de las laderas lo más común es encontrar encinares. Según se va ascendiendo en altura, la temperatura desciende y las precipitaciones, tanto en forma de lluvia como de nieve, comienzan a ser más abundantes, favoreciendo la presencia de rebollares y hayedos, acompañados en los lugares más húmedos por sauces, serbales y avellanos. En los claros entre los bosques es común la proliferación de acebos y matorrales de brezos, brecina, y arándano en las zonas más húmedas. Por el contrario, en la cara Sur, caracterizada por menores precipitaciones y la presencia de calizas, destaca la presencia de encinares y matorrales como romero y tomillo. Una vez en las zonas altas, destacan los sabinares con efedras, acompañados de extensos pinares de repoblación, de pino laricio y pino rodero.

LIBERA en el parque

LIBERA en el Parque

Desde Proyecto LIBERA ofrecemos distintos recursos a Parques Nacionales y Naturales con el objetivo de sensibilizar sobre el problema que supone el abandono de basura en la naturaleza y la prevención del mismo, como es el caso de este parque. Entre otras medidas, formamos a los empleados de centros de interpretación ambiental y les proporcionamos diferentes materiales con los que ayudar a concienciar al público. También aportamos información sobre el proyecto a los trabajadores de Espacios Naturales y colocamos señalización en los parques de cada región. Consulta todas las acciones de prevención de LIBERA.