Un enclave forestal y cultural en la media montaña pirenaica aragonesa

El Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel se localiza en el noroeste de la provincia de Huesca y abarca los territorios de los municipios de Bailo, Caldearenas, Jaca, Las Peñas de Riglos, Santa Cilia y Santa Cruz de la Serós, con una superficie de 9.514 hectáreas. Este espacio reúne valores naturales e históricos asociados, entre otros hitos, al monasterio de San Juan de la Peña, construido en el siglo X y considerado el primer panteón real de Aragón.

La protección del entorno adquirió especial relevancia en 1920 con su declaración como Sitio Nacional, antecedente de la figura actual de Paisaje Protegido, vigente desde 2007. En términos ecológicos, constituye una muestra representativa de la media montaña aragonesa, con una masa forestal diversa condicionada por la confluencia de influencias atlánticas y mediterráneas y por la presencia de escarpes de conglomerados. La gestión tradicional del territorio, vinculada al pastoreo y la ganadería extensiva, también forma parte del paisaje actual.

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Información de interés

Monasterio Viejo de San Juan de la Peña

El Monasterio Viejo de San Juan de la Peña se sitúa bajo la gran roca que le da nombre y constituye un conjunto monumental cuyo origen se remonta al siglo X, plenamente integrado en el entorno natural. En su interior destacan la iglesia prerrománica, las pinturas de San Cosme y San Damián (siglo XII), el Panteón de Nobles, la iglesia superior consagrada en 1094, y la capilla gótica de San Victorián. El elemento más singular es el claustro románico, obra de dos talleres, junto a construcciones posteriores como el Panteón Real neoclásico (siglo XVIII).

Tras una primera etapa vinculada a un pequeño centro monástico del siglo X, fue refundado en el siglo XI por Sancho el Mayor, introduciendo la regla de San Benito para organizar la vida monástica, basada en el equilibrio entre la oración y el trabajo bajo el lema ora et labora. A partir del siglo XII comenzó una decadencia progresiva, agravada por conflictos, deterioro e incendios, especialmente el de 1675, que motivó la planificación del Monasterio Nuevo.

El conjunto incluye el Panteón Real medieval, acondicionado como espacio visitable, y una zona expositiva con materiales arqueológicos y paneles interpretativos dedicados al monasterio y al X Conde de Aranda.

Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña

El Monasterio Nuevo se levantó tras el incendio de 1675. Su ubicación se eligió en el Llano de San Indalecio, una pradera próxima al monasterio original, donde se reunían condiciones adecuadas para reanudar la vida monástica.

Las obras comenzaron en 1676 y se prolongaron hasta los primeros años del siglo XIX. En el diseño del conjunto tuvo un papel destacado el arquitecto zaragozano Miguel Ximénez. El edificio es un ejemplo representativo de la arquitectura monástica de la Edad Moderna por su simetría, la presencia de varios claustros y la organización racional del proyecto, que no llegó a ejecutarse en su totalidad.

Entre sus elementos más relevantes se encuentra la fachada barroca de la iglesia, con una decoración vegetal abundante y motivos figurados, además de hornacinas dedicadas a San Juan Bautista, San Indalecio y San Benito.

En la actualidad alberga el Centro de Interpretación del Monasterio y la Hospedería de San Juan de la Peña, e integra un servicio de cafetería-restaurante.

Centro de Interpretación de San Juan de la Peña

El Centro de Interpretación de San Juan de la Peña se sitúa en la pradera de San Indalecio, frente al Monasterio Nuevo, en el interior del Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel. Este equipamiento funciona como punto de referencia para contextualizar la visita, al reunir información sobre los principales valores naturales del entorno y sobre los acontecimientos históricos vinculados a su conservación.

El recorrido expositivo se apoya en paneles interpretativos e interactivos que abordan aspectos como la geología del espacio, así como la flora, la fauna y la diversidad de ambientes presentes en el paisaje protegido. Además, dispone de una maqueta que reproduce el territorio a escala y ayuda a comprender su configuración general.

El centro cuenta también con un punto de información y atención al visitante, donde se facilita material práctico y orientación sobre los senderos que recorren el espacio, incluido uno de los itinerarios más representativos de la media montaña aragonesa.

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Las aves del Parque Natural

Las comunidades de aves se distribuyen entre los principales tipos de hábitat. En hayedos (Fagus sylvatica) y abetales (Abies alba) se citan especies forestales como el picamaderos negro (Dryocopus martius), el agateador euroasiático (Certhia familiaris), el piquituerto común (Loxia curvirostra) y el carbonero palustre (Poecile palustris). Cerca de carrasca (Quercus ilex) y de quejigo (Quercus faginea) son más habituales aves generalistas como la paloma torcaz (Columba palumbus), el arrendajo euroasiático (Garrulus glandarius), el cuco común (Cuculus canorus), el autillo europeo (Otus scops), el cárabo común (Strix aluco), el ratonero común (Buteo buteo) y el mirlo común (Turdus merula).

Los cortados y paredones conglomeráticos actúan como refugio para rapaces rupícolas, con presencia de especies como el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), el alimoche común (Neophron percnopterus), el águila real (Aquila chrysaetos), el buitre leonado (Gyps fulvus), el halcón peregrino (Falco peregrinus) y el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus).

Fauna

La diversidad de ambientes del Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel, con un marcado predominio forestal, favorece la presencia de una fauna variada y convierte el espacio en un corredor ecológico para el desplazamiento y la dispersión de numerosas especies. En las masas arboladas son frecuentes los corzos (Capreolus capreolus) y jabalíes (Sus scrofa). Junto a ellos aparecen mamíferos asociados a ambientes forestales como la marta (Martes martes), el tejón (Meles meles) y el lirón gris (Glis glis). También se citan murciélagos cavernícolas y forestales (orden Chiroptera), vinculados tanto a cavidades como a formaciones maduras.

En los cursos fluviales del espacio se registran peces de interés como la trucha común (Salmo trutta) y el pez lobo (Barbatula barbatula), además de fauna ligada al agua como la rana común (Pelophylax perezi) y la culebra viperina (Natrix maura), que utilizan márgenes y zonas húmedas asociadas.

buitre-leonado
Fauna en el parque natural
Fauna en el parque natural
hayedo
Flora en el parque natural
Flora en el parque natural

Flora

La vegetación del Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel es el resultado de la combinación del relieve, orientación, suelos, condiciones climáticas y de usos humanos que han modelado el territorio a lo largo del tiempo. Predomina el carácter forestal, con una marcada alternancia entre ambientes de solana y umbría que explica la diversidad de formaciones.

En las solanas cálidas y secas, sobre suelos someros y pedregosos, se desarrollan carrascales dominados por la carrasca o encina (Quercus ilex), acompañados por boj (Buxus sempervirens) y otras especies mediterráneas como tomillos (Thymus spp.), aliagas (Genista spp.) y gillomos (Amelanchier ovalis). En las umbrías y barrancos húmedos aparecen el abeto (Abies alba) y el haya (Fagus sylvatica), con presencia de tilos (Tilia spp.), serbales (Sorbus spp.), tejos (Taxus baccata) y álamos temblones (Populus tremula).

En cotas más bajas y alineaciones de menor altitud destaca el quejigo (Quercus faginea), mientras que una parte importante del espacio está ocupada por pinares de pino silvestre (Pinus sylvestris), con sotobosque de boj (Buxus sempervirens), gayuba (Arctostaphylos uva-ursi) y, en enclaves más húmedos, acebo (Ilex aquifolium) y comunidades musgosas. Son frecuentes, además, los bosques mixtos con pinos y frondosas.

Donde el bosque pierde continuidad, los matorrales de boj (Buxus sempervirens) y erizón (Erinus alpinus) contribuyen a la protección del suelo frente a la erosión. En los paredones de conglomerado se localiza flora especializada, adaptada a la escasez de sustrato, con especies de interés como la oreja de oso (Primula vulgaris) y la corona de rey (Saxifraga longifolia). 

LIBERA en el Parque

Desde Proyecto LIBERA ofrecemos distintos recursos a Parques Nacionales y Naturales con el objetivo de sensibilizar sobre el problema que supone el abandono de basura en la naturaleza y la prevención del mismo, como es el caso de este parque.

Entre otras medidas, formamos a los empleados de centros de interpretación ambiental y les proporcionamos diferentes materiales con los que ayudar a concienciar al público. También aportamos información sobre el proyecto a los trabajadores de Espacios Naturales y colocamos señalización en los parques de cada región.

Libera en el Parque
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